El Plan de Continuidad de Negocios (BCP), hoy más que nunca ¡!

Allá por el año 2009, nacía en América latina una disciplina que ya llevaba un tiempo de desarrollo en Europa y EE.UU. La misma iba más allá de los ya conocidos planes de gerenciamiento de crisis. En el escenario corporativo, hacían su aparición los “Planes de Continuidad de Negocios” o Business Continuity Plan (BCP), por sus siglas en inglés. 

Básicamente, el nuevo escenario planteaba la necesidad de desarrollar herramientas para que una empresa, más allá de su tamaño, pudiese lidiar de manera efectiva con un evento de magnitud relevante, en condiciones de afectarla de manera masiva hasta lograr la disrupción total de sus actividades. Uno de los escenarios planteados en ese tiempo, fue la “pandemia” de Gripe Aviar (H1N1), la cual afortunadamente no ocurrió. 

Debo reconocer que nadie, en ese entonces, consideraba como posible un escenario de esa naturaleza. Es más, se lo tomaba como un ejemplo inviable de máximo impacto, pero de casi nula probabilidad de ocurrencia. Bienvenidos a la dura realidad. 

En aquel momento y en años posteriores, el desarrollo de otros planes complejos, como el plan de recuperación de desastres, el plan de manejo de crisis de infraestructura y otros no tan conocidos, se focalizaron enteramente en el campo informático (IT) dejando de lado el factor más importante de una empresa, el Recurso Humano. 

Se planificaba al detalle cómo mantener y salvaguardar los equipos informáticos y la información para evitar la interrupción de las operaciones de la organización y lograr que la información se hallara disponible para todos los empleados. Sin embargo, no se tuvo en cuenta la integridad (física y emocional) de los recursos humanos de una empresa en un escenario extremo.  Una prueba de ello es la permanencia en el tiempo del teletrabajo y la no presencialidad por un largo periodo de tiempo. 

Hoy día, ese escenario que parecía prácticamente improbable, es un hecho. Y todos ya estamos inmersos en él. Todas las empresas debieron adaptar -de manera inmediata y en muchos casos sin la planificación necesaria- todas las funciones del recurso humano en función del “teletrabajo”. Se redujo al mínimo la presencialidad en las instalaciones; o bien se cerraron manteniéndose activas y en funcionamiento áreas específicas vitales para las empresas, y repito, todo ello ocurrió sin demasiada planificación previa. 

Hablemos de resiliencia, un término nuevo que ya todos conocemos muy bien. Esta pandemia nos ha dejado varias enseñanzas, y aún nos seguirá brindando más. En primer lugar, cabe señalar que la consideración del peor escenario (worst case scenario) siempre debe ser tenida en cuenta por más ridícula o improbable que parezca. En segundo lugar, que el compromiso y la participación de la totalidad de los empleados de una empresa es absolutamente necesario y vital. Finalmente, que el desarrollo, planificación, implantación, capacitación y actualización del plan de continuidad de negocios es fundamental, y en este escenario más que nunca. Esta experiencia debería ser capitalizada por todas las empresas para desarrollar de manera seria y planificada, si aún no lo tienen, un plan de continuidad de negocios; y si lo tienen, actualizarlo bajos los aciertos y errores aprendidos durante este periodo. 

Confiamos en que el año 2021 intentará dejar atrás durante los próximos meses la “nueva normalidad” para volver a retomar la “antigua normalidad”. Esta nueva realidad nos debería ofrecer la oportunidad de poder trabajar en la actualización y mejora de los planes de protección de la empresa. La creación de nuevos procedimientos y procesos para fortalecer el funcionamiento de la organización puede resultar una ventaja competitiva importante en los tiempos por venir. 

Frente a estas consideraciones y las enseñanzas aprendidas y por aprender, ¿sería descabellado imaginar otro “improbable” escenario que desencadene la caída global y sostenida de Internet por un lapso de un par de meses? ¿Cómo imaginan ustedes a sus empresas, cualquiera sea su actividad, sin ningún tipo de conectividad por dos o tres meses? Sin servidores, sin reuniones por Zoom, sin acceso o acceso restringido a los archivos de trabajo, sin transmisión de datos, sin correo electrónico, sin sistemas de transacción financiera ni conexión a plataformas bancarias, etc. … 

Tranquilos, esta situación solo plantea un poco probable “worst case scenario”. Nada más que eso.

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